Cómo empezó
Nació de una mudanza fallida
El proyecto empezó cuando uno de los socios fundadores, arquitecto de interiores con quince años de oficio, se mudó a un loft en Polanco. La cocina abierta era preciosa en planos. La realidad fue distinta: el refrigerador zumbaba como un transformador y el lavavajillas hacía vibrar la mesa de mármol del comedor. Pasamos seis meses buscando equipos comparables, certificados, importables — y nos topamos con un mercado que no sabía siquiera responder en qué unidad medir.
Aramberri, en la sierra de Nuevo León, se eligió a propósito. Es un pueblo silencioso. Cuando montamos el primer showroom-laboratorio en una casona del centro, los vecinos vinieron a ver de qué iba la cosa. Aún siguen viniendo a tomar café los sábados.
Hoy DailyWell distribuye veintidós referencias en toda la República y mantiene partners certificados en las nueve áreas metropolitanas principales del país. Seguimos trabajando con la misma escala íntima que el primer mes.
Cómo hacemos las mediciones